Alcalá de la Vega se sitúa en la Serranía Baja de la provincia de Cuenca, en un entorno de relieves suaves y amplias panorámicas que han favorecido el asentamiento humano desde tiempos muy antiguos. El municipio conserva un trazado urbano sencillo, integrado en el paisaje y vinculado a la tradición agrícola y ganadera de la zona.
El término municipal reúne un notable interés histórico y arqueológico, con la presencia de yacimientos de época ibérica, romana, visigoda y andalusí, que evidencian la continuidad de poblamiento en este territorio. A ello se suman los caminos rurales y los parajes naturales que rodean el pueblo, ofreciendo un paisaje abierto y bien conservado que refuerza su valor cultural y ambiental.
Alcalá de la Vega permite al visitante acercarse a un territorio cargado de historia, donde cada paseo revela huellas del pasado y donde el paisaje se convierte en un elemento clave para comprender la evolución del Valle del Cabriel a lo largo de los siglos.